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dc.contributor.advisorSimanca De La Rosa, Jarvin (Asesor)
dc.contributor.authorAldana Machado, Alfonso
dc.contributor.authorAtencia Sanjuan, Jessica Ivonne
dc.date.accessioned2014-05-14T15:53:02Z
dc.date.available2014-05-14T15:53:02Z
dc.date.issued2012
dc.identifier.citationT121.686 / A21 Ej. 1es
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/11227/338
dc.descriptionTesis (Profesional en Lingüística y Literatura) -- Universidad de Cartagena. Facultad de Ciencias Humanas. Programa de Lingüística y Literatura 2012es
dc.description.abstractEl primer libro de Jaime Manrique Ardila está condicionado por su incertidumbre sexual. Enfrentarse a escribir y ocultar el deseo, es la ambivalencia que guía al poeta en ese momento. Desde esta óptica: de lo dicho, contrapuesto a lo que realmente se quiere decir, este libro inicial adquiere una fuerza que marcará su trabajo literario al ganar en 1975 el Segundo Concurso Nacional de Poesía ―Eduardo Cote Lamus‖. Está poesía emergía de un dulzor condenado al ostracismo, si no fuera porque Manrique Ardila tuvo el acierto y el valor de expresarse. En esa época los movimientos de liberación sexual estaban emergiendo en los Estados Unidos, y en Colombia, patria conservadora por excelencia, todavía no era posible un pronunciamiento explícito de amor homosexual, ya que desde el ámbito social, era considerado una anomalía cuyas prácticas eran castigadas por la ley o tratadas como una enfermedad psiquiátrica, lo que generaba en el sujeto homosexual cierto temor a expresarse de manera abierta, ya que hacerlo implicaba ir a prisión o a un centro de tratamiento psiquiátrico . Mientras tanto, el poeta trazaba una radiografía de su vida personal en líneas que no todo el mundo estaba dispuesto a comprender, y que significó un gran encuentro consigo mismo desde la estética y la literatura. No obstante, los temas tratados en este primer libro (la muerte, el sin sentido, el suicidio, la nada) concordaban en forma y contenido patente con los que toda la sociedad conocía y representaban, en la ―estética de los jurados‖, un valor que merecía una aprobación. Manrique Ardila opta, en su poemario, por el guiño sosegado, por la insinuación que redimirá, a expensas de una verdad vedada, todas las penas de su alma. Esta manera de escribir, abocada al silencio, concuerda con lo que tiene de doloroso en nuestra sociedad el ser un homosexual.es
dc.format.mediumapplication/pdf
dc.language.isospaes
dc.publisherUniversidad de Cartagenaes
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0
dc.subjectAnálisis Hermenéuticoes
dc.subjectHomoerotismoes
dc.titleAnálisis hermenéutico de la expresión homoerótica en los adoradores de la luna, de Jaime Manrique Ardilaes
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/Thesis
dc.typethesises
dc.rights.accessopenAccess


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